miércoles, 10 de octubre de 2007

MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL

MARCO TEÓRICO – CONCEPTUAL

Toxicomanía: es el estado de intoxicación crónica o periódica debido al consumo repetido de una droga. Se caracteriza por una fuerte compulsión a seguir tomándola. En estos casos existe una tendencia a incrementar la dosis y se presenta una fuerte dependencia física y psíquica a los efectos de la droga. Si se suprime su consumo bruscamente aparecen graves trastornos físicos, conocido en conjunto, como síndrome de abstinencia.
Habituación: es el estado que resulta del consumo repetido de la droga. Existe un deseo de tomarla (no compulsión) por el placer y bienestar que produce. Prácticamente no se presenta ninguna tendencia a aumentar la dosis, pues el individuo es capaz de controlar su relación con la droga.
Dependencia: es la situación provocada por el consumo continuado de una droga, que obliga a seguir tomándola para sentir sus efectos psíquicos o para evitar el malestar que supone su privación. Se da la dependencia psíquica cuando existe un deseo de tomar la droga, pero su falta produce una insatisfacción y malestar psíquico sin otras alteraciones físicas. Se presenta la dependencia física cuando el consumo continuado de la droga ha modificado el equilibrio bioquímico del organismo y los tejidos de éste la necesitan de tal modo que su ausencia provoca grandes trastornos somáticos, diferentes según el tipo de droga.
Tolerancia: es el estado que conduce a la necesidad de consumir cada vez mayor dosis para conseguir el mismo efecto psíquico. Se debe a la aparición de una resistencia corporal a los efectos de una droga. A veces el consumo produce una tolerancia no solo a esa droga, sino también a otro tipo de parecido. Este fenómeno se llama tolerancia cruzada.
Consumidor: es el individuo que toma droga. Puede ser ocasional o habitual, en este último caso hay que distinguir a los consumidores que, aun siendo habituales, pueden dejar a voluntad la droga sin modificar su comportamiento ni su vida, y a aquellos individuos que no pueden dejarla por haber llegado a la dependencia física, y que se ven obligados a buscar sus dosis diarias para evitar el síndrome de abstinencia.
Drogadicto: el grupo de los drogadictos, también denominados toxicómanos, constituye una minoría. Sus vidas se centran en el consumo, y no pueden controlar el uso de la droga. A corto o largo plazo pueden presentar trastornos psíquicos o físicos. Tienden a la recaída tras periodos de abstinencia y tras la curación de los trastornos de la privación.
Sustancias psicoactivas: las sustancias psicoactivas son aquellas que al introducirse al organismo por cualquier vía de administración alteran el estado de ánimo y la conducta que acarrea trastornos incapacitantes en la esfera personal, laboral, social, física y familiar, padecen síntomas y estados característicos como intoxicaciones, tolerancia, dependencia y síndrome de abstinencia ( Belloch, Sandin, Ramos, 1983). Siguiendo el criterio de la acción que ejercen sobre el sistema nervioso central, las sustancias psicoactivas se pueden clasificar en tres grupos: depresores, estimulantes y visionarias.
Depresores del sistema nervioso central: reducen la actividad del sistema nervioso central y producen relajación y tranquilidad en el individuo. Los más importantes son: alcohol, fármacos sedantes, fármacos tranquilizantes y opiáceos. Estos agentes, a dosis bajas, producen sedación o adormecimiento y disminuyen la ansiedad.
Estimulantes del sistema nervioso central: estas sustancias producen una activación general del organismo, agilizan la comprensión y aumentan el rendimiento intelectual, también disminuyen el apetito y mejoran el estado de ánimo. El estimulante más consumido es la cafeína, otros de gran importancia son las anfetaminas y la cocaína.
Sustancias visionarias: son sustancias alucinógenas que alteran la percepción sensorial y la concepción del espacio, del tiempo y del sentido del yo. Entre las más importantes se encuentran las sustancias psicodélicas, la marihuana, el hachís y el éxtasis (MDMA).

Teoría sicoanalítica.
Señala a la infancia como parte de las motivaciones psicológicas del adolescente que se inicia en el consumo de drogas, se remonta a la etapa en que el niño dependía totalmente de su madre y fantaseaba en tenerla para él solo y cuando él quisiera.
En la adolescencia, el joven se encuentra con que ha de romper con los ligamentos simbióticos que le unían a sus objetos primarios y reconstruir su mundo interno para desprenderse y diferenciarse. Esto da lugar a una gran ansiedad que genera confusión, y el muchacho se siente vacío y desorientado al encontrarse entre un pasado que no le sirve y un futuro incierto. Este sentimiento de pérdida hace que busque en el ambiente algo con que llenar ese vacío inminente, adhiriéndose a personas o cosas con las cuales pueda recrear su vínculo simbiótico: el uso, abuso o adicción a las drogas es el sustituto con que se intenta una cierta recuperación del equilibrio.
El adolescente que se siente “normal” con drogas se asemeja al bebe que se siente normal con la madre; ese estado de bienestar borra todo aquello que le atormenta de su pasado y de su futuro, eludiendo problemas y responsabilidades.


Teoría de la psicodelia
Del Griego; psyché (Alma) délomai (Manifestar). La psicodélica o el movimiento psicodélico se explica a partir de la etimología de la palabra. El origen de este movimiento se remonta a los años 50 y adquiere a partir de entonces diferentes formas, inspiradas todas en las experiencias perceptivas inducidas por drogas psicodélicas como el LSD, los hongos con psilocibina, la mezcalina de ciertas cactáceas y otras sustancias que se encuentran en plantas o se sintetizan. La psicodélia constituye en despertar de la cultura occidental a la búsqueda espiritual a través de drogas enteogénicas, el revivir de la relación histórica entre el hombre y las sustancias que alteran la conciencia.
Una experiencia psicodélica se caracteriza con cambios en la percepción, que nos dan una visión desconocida de la realidad y potencian la exhuberancia creativa. El sujeto que ingiere una sustancia psicodélica (o “alucinógena”) experimenta durante un periodo determinado de tiempo un “estado” mental caracterizado por alucinaciones, distorsiones de la percepción, sinestesia y experiencias místicas. El término “psicodelia” fue acuñado por el psiquiatra Humphry Osmond como un término alternativo para describir las drogas alucinógenas en el contexto de la psicoterapia psicodélica.
El uso de drogas psicodélicas se hizo masivo en occidente durante la mitad de los años 60. Previamente, habían experimentado con estas sustancias los beatniks y en círculos cerrados de intelectuales. Timothy Leary, es uno de los responsables de la popularización de esta palabra y una de las personas que proponían el uso de las sustancias psicodélicas. El descubrimiento de la experiencia psicodélica por parte de escritores, generó mucha literatura alrededor de estas experiencias y se abrieron debates sobre los psicodélicos y su compleja relación con los hombres.
El escritor Aldous Huxley dedicó parte de su literatura a hablar de sus experiencias y de distintas teorías al respecto.
En los 60, en EUA, la psicodelia se puso ‘’de moda’’ rápidamente y se fusiono con la cultura norteamericana; miles de jóvenes experimentaban una conexión con estados alterados de conciencia; los mismos estados milenarios que constituyeron para cientos de diferentes culturas objetos sagrados y conductos a la experiencia espiritual de la vida.
Generó además un estilo visual psicodélico (basado en las alucinaciones, constituidas por coloridos fractales). Es por esto que se considera mas apropiado el término ‘’enteogeneo’’ para referirse a la experiencia psicodélica contemplando su carácter religioso y espiritual, y ‘’psicodélico’’ a quienes las utilizan ‘’recreativamente’’.
Así mismo, en los años 60, también el gobierno las utilizaba. Entonces los gobiernos creían que eran armas potenciales para el control mental. Un ejemplo terrible de estos experimentos es el proyecto MKULTURA de la CIA.
"Las puertas de la percepción" de Aldous Huxley
En este libro Huxley narra su experiencia tras ingerir cuatro décimas de gramo de mescalina.
"El cerebro cuenta con una serie de sistemas de enzimas que sirven para coordinar sus operaciones. Algunas de estas enzimas regulan el suministro de glucosa a las células cerebrales. La mescalina impide la producción de estas enzimas determinadas y disminuye así la cantidad de glucosa o disposición de un órgano que tiene una constante necesidad de azúcar. ¿Que sucede cuando la mescalina reduce la normal ración de azúcar en el cerebro? Son muy pocos lo casos que han sido observados y esto impide que se pueda dar una contestación concluyente.
Pues lo que sucede a la mayoría de los pocos que han tomado mescalina bajo fiscalización como sigue:
1. La capacidad de recordar y de "pensar bien" queda poco a nada disminuida. Cuando escucho las grabaciones de mi conversación bajo la influencia de la droga no advierto que haya sido más estúpido que en el tiempo ordinario.
2. Las impresiones visuales se intensifican mucho y el ojo recobra parte de esa inocencia perceptiva de la infancia, cuando el sentido no está inmediato y automáticamente subordinado al concepto. El interés por el espacio disminuye y el interés por el tiempo casi se reduce a cero.
3. Y aunque el intelecto no padece y aunque la percepción mejora muchísimo, la voluntad experimenta un cambio profundo y no paranormal. Quien toma mezcalina no ve razón alguna para hacer nada determinado y juzga carentes de todo interés la mayoría de las causas por las que en tiempos ordinarios estaría dispuesto a actuar y sufrir. No puede molestarse por ellas, por la sencilla razón de que tiene cosas mejores en que pensar.
4. Estas cosas mejores pueden ser experimentadas -como yo las experimenté- "ahí afuera" o "aquí adentro", o en ambos mundos, el interior y el exterior, simultánea o sucesivamente. Que son cosas mejores resulta evidente para todo tomador de mescalina que acuda a la droga con un hígado sano y un ánimo sereno.
Estos efectos de la mescalina son de la clase de los que cabría esperar que siguieran a la administración de una droga capaz de menoscabar la eficiencia de la válvula reducidora del cerebro. Cuando el cerebro se queda sin azúcar, el desnutrido ego se siente débil, se resiste a emprender los necesarios quehaceres y pierde todo su interés en las relaciones espaciales y temporales que tanto significan para un organismo deseoso de ir tirando en este mundo. Cuando la inteligencia libre se cuela por la válvula que ya no es hermética, comienzan a suceder toda clase de cosas biológicamente inútiles. En algunos casos, se puede tener percepciones extrasensoriales. Otras personas descubren un mundo de belleza visionaria. A otras más se les revelan la gloria, el infinito valor y la plenitud de sentido de la existencia desnuda, del acontecimiento tal cual, al margen del concepto. En la fase final de la desaparición del ego -y no puedo decir si la ha alcanzado alguna vez algún tomador de mescalina-, hay un "oscuro conocimiento" de que Todo está en todo, de que Todo es realmente cada cosa. Yo supongo que esto es lo más que una inteligencia finita puede acercarse a "percibir cuanto esté sucediendo en todas las partes del universo".
En relación con esto, ¡qué significativo es el enorme mejoramiento que tiene bajo la influencia de la mezcalina la percepción del color!
La mezcalina procura a todos los colores un mayor poder y hace que el perceptor advierta innumerables finos matices para los que en tiempo ordinario es completamente ciego. Se diría que, para la inteligencia libre, son primarios los llamados caracteres secundarios de las cosas".
Teoría alucinógeno.
‘’El arte y las religiones chamánicas se relacionan estrechamente con el uso de drogas alucinógenas’’ Reichel Dolmatoff establece las correspondencias que descubre entre la ingestión de yajé (planta narcótica y alucinógena) y las pinturas que realizan estos hombres. Según Dolmatoff, las alucinaciones visuales inducidas por las drogas indígenas consisten, fundamentalmente, en imágenes luminosas geométricas. Estos ‘’elementos luminosos geométricos tienen una base neurofisiológica y técnicamente se designan (por los fisiólogos, JRA) como ¨fosfenos¨. Consisten en sensaciones luminosas que aparecen en el campo de visión, independientemente de una luz externa, es decir, son producto de la autoiluminación del campo visual y se producen en el cerebro’’. Sensaciones luminosas que, al parecer, funcionan como bancos de datos visuales a los cuales el aborigen les hace corresponder una intención simbólica.
Según Alcina Franch, tales visiones inducidas ‘’no son momentáneas, sino que persisten durante un cierto tiempo, meses quizás, de modo que la periódica celebración de ceremonias en que se ingieren algunos de estos alucinógenos haría que tales fosfenos quedasen incorporados momentáneamente en los individuos. De ahí que la visión de la realidad por parte de los individuos habituados a la ingestión de estas drogas, incorpore inevitablemente los fosfenos a la visión real haciendo, por consiguiente, de esa realidad un mundo fantasmagórico que fácilmente es interpretado mediante mitos’’.